Conflictos en la peatonal: enfrentamientos entre vendedores ambulantes y reclamos contra la Municipalidad
La tensión en el microcentro salteño vuelve a escalar producto de los constantes enfrentamientos entre vendedores ambulantes en plena peatonal, un escenario que se agrava en medio de un contexto de crisis económica y ante la aparente falta de controles efectivos en el espacio público.
Según relatan comerciantes y testigos de la zona, las discusiones y peleas se han vuelto cotidianas debido a la disputa por ocupar los mejores lugares para la venta. La dinámica del conflicto se repite: al advertir la presencia de los inspectores municipales, los puestos informales se levantan de forma momentánea. Sin embargo, en cuanto el personal de control se retira, los vendedores vuelven a instalarse, desencadenando nuevos enfrentamientos.“Se agarran a las piñas porque llegan varios a ocupar el mismo lugar”, relató un testigo, sintetizando el clima de desorden e inseguridad que se percibe a diario en las veredas céntricas.
Reclamo del comercio formal
Desde el sector comercial formal, nucleado en la organización Comercios Unidos, la dirigenta Carol Ramos manifestó públicamente en Radio Vos su profunda preocupación por el impacto que esta situación genera en la actividad económica local.
Ramos señaló que la ocupación irrestricta de la vía pública y la competencia desleal afectan de manera directa a los establecimientos que cumplen con el pago de impuestos y alquileres. Asimismo, cuestionó severamente el accionar de la Municipalidad de Salta, acusándola de no ofrecer respuestas concretas ni soluciones a largo plazo.“Siempre empiezan los operativos, pero no hay continuidad”, afirmó la representante comercial, al tiempo que deslizó sospechas sobre posibles irregularidades en la asignación de espacios en la vía pública.
Un sector ahogado por la crisis
La situación del comercio minorista es cada vez más delicada. Los propietarios advierten que hoy deben lidiar no solo con la venta informal en sus puertas, sino también con la caída constante en las ventas, la alta presión impositiva y la seguidilla de inspecciones a las que son sometidos.
“Estamos programando día a día cómo seguir, es una lucha constante”, concluyó Ramos, reflejando el estado de incertidumbre de las PyMEs del centro salteño.
El panorama evidencia una problemática compleja donde se cruzan la necesidad de subsistencia de las familias que acuden a la informalidad, la caída del consumo generalizado y la urgencia de una gestión del espacio público que garantice el orden y la convivencia pacífica.






