UN HOMBRE PELEA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE: EL BARRIO 13 DE ABRIL BAJO EL TERROR DE UNA BANDA DE AGRESORES

UN HOMBRE PELEA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE: EL BARRIO 13 DE ABRIL BAJO EL TERROR DE UNA BANDA DE AGRESORES

Un padre de familia lucha por su respiración en una cama de hospital mientras el asentamiento clama por justicia. "Se creen los dueños del barrio", manifesto en Radio Vos , Daniela la hija  en medio de un desgarrador pedido de justicoia..

La madrugada de este domingo dejó de ser una noche de descanso para convertirse en una escena de horror en el asentamiento del barrio 13 de Abril. Allí, la violencia más ciega y desmedida cayó sobre un hombre de 53 años, un vecino trabajador que hoy se debate entre la vida y la muerte tras ser blanco de una cacería humana protagonizada por al menos tres sujetos.

Un diagnóstico devastador

El parte médico es un reflejo de la saña del ataque. Según relató su hija, Daniela, en diálogo con Radio Vos, su padre permanece en coma inducido. El ensañamiento fue absoluto:

  • Fracturas múltiples de cráneo.

  • Mandíbula destrozada.

  • Pérdida total de la visión en su ojo izquierdo.

"Los golpes iban dirigidos a la cabeza de mi papá. Él no tenía problemas con nadie, y menos con ellos", confesó Daniela, con la voz quebrada por la impotencia de ver a su padre reducido a un estado crítico por una violencia que no encuentra explicación.

Los rostros del terror: Hermanos y un "tucumano"

La investigación, que avanza a contrarreloj en las inmediaciones del Río Arenales, pone el foco sobre tres sospechosos: dos hermanos y un hombre de origen tucumano. Mientras uno de los implicados ya duerme tras las rejas de la Alcaidía General, sus dos cómplices permanecen prófugos, ocultos en las sombras de un barrio que ya no quiere callar más.

La tensión en la zona es asfixiante. A la brutal golpiza se suma un ingrediente siniestro: las amenazas de un tercer hermano hacia la familia de la víctima, intentando sellar con miedo el silencio de los vecinos.

"Hoy fue mi papá, mañana será cualquiera"

El grito de Daniela no es solo un reclamo de justicia, es una advertencia de supervivencia para todo el barrio. Acompañada por vecinas que ya no toleran la impunidad, fue contundente: “Si nadie dice nada, esto va a seguir. Se creen dueños del barrio”.

Mientras la Policía de Salta intensifica la búsqueda de los prófugos, la familia permanece en vigilia en la puerta del hospital, esperando un milagro que devuelva la vida a un hombre que solo salió de su casa para terminar convertido en víctima de la barbarie.