Femicidio en Salta: “La burocracia mata personas”, advierten especialistas
Un nuevo femicidio sacude a la provincia de Salta y vuelve a encender las alarmas sobre una problemática que no da tregua. Durante el fin de semana, una mujer fue asesinada de manera brutal en la ciudad: su pareja le asestó cerca de cuarenta puñaladas, en un hecho que genera conmoción y suma otra víctima a la larga lista de violencia de género.
En diálogo con el periodista Adrián Valenzuela por Radio Vos, la referente de la Fundación Volviendo a Casa, Isabel Soria, analizó el trasfondo social de estos hechos y fue contundente: “Más allá de las cifras y estadísticas, estamos hablando de vidas humanas. Tenemos que preguntarnos qué nos está pasando como sociedad”.
Soria puso el foco en el deterioro social y emocional, especialmente en jóvenes, donde la intolerancia a la frustración y la inmediatez juegan un rol clave. “Vivimos en una sociedad donde todo tiene que resolverse rápido. El fracaso ya no se entiende como aprendizaje, sino como algo sin salida”, explicó.
En ese sentido, advirtió que la salud mental se ha convertido en un eje central: “Si no ponemos toda la energía en cuidar a niños, niñas y adolescentes, va a ser muy difícil revertir esta situación”. También vinculó este contexto con el aumento de los niveles de violencia, depresión y suicidio.
Al referirse específicamente a la violencia de género, Soria remarcó que no todos los hombres ejercen violencia, pero señaló que quienes lo hacen suelen tener antecedentes de conductas naturalizadas. “La violencia está profundamente instalada en muchos ámbitos y todavía hay conceptos que no se han erradicado”, afirmó.
Además, cuestionó con dureza el funcionamiento del sistema judicial. “Hay una falta total de perspectiva en muchos jueces y fiscales. Ni siquiera están obligados a capacitarse en la Ley Micaela”, denunció. Y agregó que uno de los principales problemas es la fragmentación de las denuncias: “Un mismo caso puede estar dividido en distintos juzgados sin conexión entre sí, lo que impide actuar a tiempo”.
Finalmente, fue tajante sobre las consecuencias de estas fallas estructurales: “La burocracia mata personas. Las respuestas llegan tarde y las víctimas quedan desprotegidas”.
El caso vuelve a poner en agenda la urgencia de revisar no solo las políticas de prevención, sino también el accionar de la justicia y el abordaje integral de la violencia en la sociedad






