"Vivimos una guerra, no una escaramuza": el profundo testimonio de un veterano de Malvinas sobre el peso de las palabras y el olvido escolar
En las vísperas de un nuevo enfrentamiento deportivo entre Argentina e Inglaterra, la memoria colectiva inevitablemente vuelve a conectarse con la historia de Malvinas. Sin embargo, para quienes estuvieron en el frente de batalla, la lucha por la memoria no es una cuestión del pasado ni se limita a un partido de fútbol; es un reclamo diario por la precisión histórica y el respeto a su entrega.
Hugo Navas , veterano de guerra de Malvinas, dialogó con el periodista Adriàn Valenzuela sobre la necesidad de profundizar en la educación de los jóvenes y corregir conceptos que, según explica, han sido mal enseñados durante décadas. Uno de los puntos clave de su descargo es la distinción entre ser considerado un "excombatiente" y un "veterano de guerra".
"No somos excombatientes. Somos veteranos de guerra", enfatizó.
Durante la charla, el protagonista marcó una diferencia crucial que suele pasar desapercibida en el lenguaje cotidiano, apoyándose en una reveladora anécdota compartida tiempo atrás por un par británico:
"El 'excombatiente' es un ninguneo, un desprecio que hacen a un veterano de guerra. El término se usa generalmente para el que estuvo en una escaramuza, en una peleíta o en un control. Pero nosotros, los veteranos de guerra, vivimos una guerra. No vivimos una escaramuza".
Esta distinción técnica y emocional busca devolverle la jerarquía histórica al sacrificio de los soldados, alejándolos de etiquetas que minimizan el conflicto bélico.
Otro de los puntos más críticos del testimonio apuntó directo al sistema educativo y a los contenidos aprobados por el Ministerio de Educación de la Nación. Según el veterano, existe una barrera invisible que impide que los verdaderos protagonistas escriban la historia en las aulas:
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Exclusión de los protagonistas: Asegura que no se permite incorporar libros de historia escritos directamente por veteranos de Malvinas.
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El relato de terceros: Mencionó a editoriales clásicas como Estrada, Kapelusz, Puerto de Palos y Lérú, señalando que sus textos reproducen una cadena de testimonios indirectos: "Cuentan lo que les dijeron que dicen que decían que pasó. Ninguno de ellos lo vivió".
Esta falta de fuentes directas en la educación formal es, según explica, el motivo por el cual la gesta suele transmitirse de manera distorsionada.
Hablarle a los jóvenes sin exageraciones ni mitos
A pesar de las fallas en el sistema educativo, los veteranos encuentran en las visitas directas a las escuelas su canal más valioso de comunicación. El entrevistado quien asiste frecuentemente a dar charlas a los colegios destacó el enorme interés que muestran los jóvenes cuando se les habla con la verdad y desde el respeto:
"Yo no voy a decir: 'Yo maté a 35.000 ingleses'. Si fuera por lo que se dice muchas veces, ya no quedarían ingleses en el mundo. Se trata de transmitir realmente lo que se vivió, lo que seguimos viviendo y lo que seguimos sintiendo. Para nosotros la guerra no terminó; sigue todos los días".
A pesar de esto, Hugo destacó el genuino interés de las nuevas generaciones cuando tienen la oportunidad de escuchar a los protagonistas en las escuelas, un espacio donde busca transmitir la realidad de lo vivido sin caer en exageraciones ni relatos ficticios.
Este reclamo no queda solo en lo discursivo. En el ámbito local, se está trabajando junto a un concejal para presentar un proyecto de ordenanza que modifique el nombre de la avenida "Excombatientes de Malvinas" por el de "Veteranos de Guerra de Malvinas". El objetivo es claro: dejar de lado los eufemismos y plasmar en la vía pública un reconocimiento con la terminología adecuada.
Del fervor de la revancha a la madurez deportiva
Consultado sobre cómo vive la previa de un partido contra Inglaterra y la inevitable carga histórica que conlleva, Hugo admitió que su perspectiva cambió con los años.
Mientras que en el Mundial de 1986 lo vivió con una pasión desenfrenada y una necesidad de "revancha" sintiendo que los jugadores en la cancha representaban un combate, hoy el tiempo le ha brindado una visión diferente.
"Hoy tenemos que verlo como un enfrentamiento deportivo, una disciplina donde jugamos contra un rival, no contra un enemigo", concluyó, señalando que, si bien es un rival especial con un condimento histórico innegable, no deja de ser un partido de fútbol donde se busca ganar deportivamente dentro de un mundo civilizado.






