La agencia Reuters compartió un video del cardenal
Kevin Joseph Farrell, el camerlengo, observando cómo un empleado del Vaticano pone una cinta roja en la puerta de la residencia oficial del
Sumo Pontífice para cerrarla con cera sobre el lazo.
Posteriormente, se escuchará el grito de "extra omnes" (todos afuera) y los cardenales, que han prestado juramento de secreto, serán encerrados en el Cónclave hasta que puedan elegir un sucesor.
Cabe destacar, que no hay garantía de que la primera ronda de votación se revele el mismo día. Mediante una combinación de discursos, oración, reflexión y un intenso forcejeo político, los cardenales van seleccionando candidatos en sucesivas rondas de votación.
Los cardenales permanecen sentados a ambos lados de la Capilla Sixtina, y se eligen al azar los nombres de nueve cardenales para oficiar y organizar la votación, de los cuales tres se convierten en escrutadores, cuya tarea es supervisar la votación. Por su parte, tres más recogen los votos y otros tres los revisan.
En cuanto a la elección, sólo ocurre cuando un candidato único obtiene una mayoría de dos tercios. A veces, los Papas son elegidos rápidamente cuando surge un candidato fuerte. Sin embargo, a partir de la 34° votación, el Cónclave sólo vota entre los dos candidatos que más votos obtuvieron en la ronda anterior.