Conmoción por la muerte de un chofer de Uber en Solís Pizarro: "Queremos justicia, él era el sustento de su hogar"
Un trágico siniestro vial ocurrido en la intersección de las calles El Cóndor y Los Tucanes, en el barrio Solís Pizarro, terminó con la vida de un hombre de 40 años que trabajaba como conductor de Uber. El hecho se produjo el martes, minutos antes de que finalizara el primer tiempo del partido de la Selección Argentina.
En diálogo con el periodista Adrian Valenzuela en Radio Vos, Graciela, tía de la víctima, describió con profundo dolor la imprudencia del colectivero y la desidia institucional que debieron afrontar tras el deceso.
Un trágico impacto en pleno partido
Víctor, residente de barrio Norte Grande, había decidido salir a trabajar durante el partido debido a la difícil situación económica actual. "Él prefería trabajar antes que ver el partido porque la economía no nos trata bien", explicó Graciela.
Según el relato de la mujer, el colectivo de la línea 4C de SAETA embistió la motocicleta de su sobrino y lo arrastró casi media cuadra. "La moto quedó debajo del colectivo. En ningún momento el colectivero frenó ni hizo el amago de nada", denunció. Víctor fue trasladado en código rojo hacia el Hospital San Bernardo, donde posteriormente se confirmó su fallecimiento a causa de las graves heridas.
El calvario posterior: burocracia y falta de empatía
Tras la tragedia, los familiares se dirigieron a la Comisaría de la Lonja y al hospital para iniciar los trámites correspondientes, enfrentando demoras de varias horas debido a la falta de personal. Además, manifestaron haber recibido malos tratos al presentarse en las oficinas de SAETA en busca de asistencia para el sepelio.
"Nos atendió un hombre todo prepotente y nos dijo: 'Ustedes no tienen que arrimarse acá, la policía se tiene que comunicar con nosotros'", relató la tía de la víctima. Más tarde, un inspector de la empresa les envió un mensaje de pésame, pero les indicó que cualquier reclamo debía hacerse exclusivamente en horario comercial.
Desesperación para poder velar sus restos
La situación se tornó aún más dramática debido a que la familia carecía de los recursos económicos necesarios para afrontar los costos del velatorio y el cementerio. Ante la negativa de distintas casas de sepelios para aceptar empeños, debieron recurrir a un préstamo otorgado por un amigo residente en el sur del país y negociar un pago en cuotas con la empresa fúnebre.
Víctor era soltero y, junto a otro hermano, representaba el principal sostén económico de su madre, una mujer que padece secuelas graves de salud tras haber sufrido dos accidentes cerebrovasculares (ACV).
"Estamos lastimados y queremos justicia. No queremos que otro ser humano termine como él, porque él era un laburante. Una persona imprudente se lo llevó por delante", concluyó Graciela entre lágrimas, mientras la producción del medio se comprometió a asistirlos con los trámites legales ante el cementerio local.






